Pudin de claras

 

 

Mira que me gusta ponerle fruta a los postres. Esta semana en el súper me encontré de pronto con un montón de cajitas llenas de fresones rojos, inmensos y brillantes. Con una pintaza de escándalo.

Resumiendo, que no pude resistirme. Sin ser vidente vaticino que vamos a tener fresas en casa día sí y día también hasta que termine la temporada.

Para no acabar hartos, el truco consiste en prepararlas de maneras diferentes e incluso acompañando a otros postres.

Y ahí vamos. Tenía ganas de hacer un postre sencillo y me decidí por el pudin de claras. Si probáis a hacerlo creo que os va a gustar. Es muy suave, ligero y en boca es  fundente. Muy fácil de hacer. Con muy pocos ingredientes que seguramente tendremos en la nevera.

Sólo os hago una recomendación, retirad de la mesa la fuente en la que lo hayáis servido porque vais a querer más.

¡Nos ponemos el delantal!!!!!

 

Ingredientes:

– 280 grs de claras de huevo a temperatura ambiente (8 claras).

– 300 grs de azúcar blanquilla

– 1 cucharadita de extracto de vainilla (1 tspn).

– 1/2 cucharadita de crémor tártaro (se puede sustituir por 1 cucharadita de vinagre blanco)

– Caramelo líquido.

 

Elaboración:

Antes de empezar a preparar los ingredientes es importante poner el horno a precalentar a  150ºC, necesitaremos que el pudin  se haga a  temperatura baja.

El molde que utilicé en realidad es el del pastel del ángel (angel cake). Lo impregné en el fondo y paredes con caramelo líquido, muy poco. El pudin, creedme que de azúcar va sobrado así que no vamos a añadirle más.

Forré el molde con papel de aluminio en el exterior porque tiene la base desmoldable y lo último que tiene que ocurrir es que le entre agua durante la cocción.

No es necesario hacerlo pero rocié el molde con spray desmoldante así que el caramelo no se agarró mucho a las paredes. No me importa, queda bien y se desmoldó perfectamente sin tener que pasarle un cuchillo para despegarle.

 

 

Pesamos las claras y el azúcar

 

 

 

Si os fijáis, en la foto el peso marcado no se corresponde con la cantidad de azúcar que indico en los ingredientes. Cuando busqué la receta ésta era la cantidad dada, pero sinceramente es excesiva, se corre el riesgo de entrar en un coma diabético.  Mejor bajar a 300 grs.

Vertemos las claras en el cuenco de la amasadora y comenzamos a batir con el accesorio de globo.  Le ponemos el crémor tártaro para que las claras tengan una textura más consistente.

 

 

Cuando vemos que comienzan a levantar le vamos añadiendo poco a poco y en forma de lluvia el azúcar. Mucho cuidado con éste paso. Tenemos muchas claras así que si le ponemos el azúcar antes de que levanten, y van a tardar unos minutos en levantar, no conseguiremos formar el punto de nieve.

 

 

Cuando ya casi lo tenemos, incorporamos la vainilla. Y finalmente echamos en el molde con una espátula de silicona con delicadeza. Cuando esté lleno, dejamos caer con un par de golpes secos el molde contra la encimera,  de esa manera sacaremos las burbujas de aire que hayan quedado en el interior y no tendremos después huecos en el pudin.

En la bandeja del horno que vayamos a utilizar ponemos un paño de cocina y sobre él colocamos el molde.

 

 

Ahora al horno y en la bandeja vertemos agua muy caliente para que se vaya cocinando al baño María. Unos treinta minutos. Hay que estar pendiente del color que tome la superficie y también hay que contar con que aumenta el volumen por lo que necesita que le sobre molde.

 

 

Supongo que por haber utilizado el spray desmoldante, el pudin subió mucho y luego se bajó algo, aunque ya os digo que no importa que el resultado fue bueno.

La base queda crujiente y el resto esponjoso y fundente. Me recordó a las nubes de azúcar.

 

 

 

Y por supuesto, ahí van mis fresones.

 

 

 

 

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